martes, 13 de febrero de 2018

Mis experimentos: germinación de mandarino

    Una de las típicas frutas españolas de invierno es la mandarina, que se cultiva en abundancia en las regiones mediterráneas. Estos cítricos suelen cultivarse en grandes campos y los plantones son injertados. El otro día se me ocurrió probar con unas semillas de una mandarina que me comí, a ver qué tal se daba su germinación. La mandarina me la comí el día 30 de enero y acto seguido pelé las tres semillas con unas pinzas, extrayéndoles la capa externa, de color blanquecino. Usé el famoso método de la servilleta: las guardé en una servilleta de cocina húmeda (no encharcada) y todo lo envolví en papel de aluminio, a unos 20 C. A los cuatro días ya tenían una pequeña raíz y hoy, a 13 de febrero, están como se ven en la fotografía. Éxito.

1 comentario:

  1. Ni imaginarme que una semilla de mandarina pudiera germinar tan rápido y de esa forma; pensé que si nos saltamos el tiempo de reposo que necesitan antes de la germinación, como ocurre por ejemplo con las de un rosal, y queremos hacerlas germinar primero, se deben tener los escaramujos unas semanas en el frigorífico –y mejor aún en el congelador- sería algo así como “engañar a las semillas” antes de extraerlas para plantarlas.
    Supongo que la ventaja de injertar plantones está en que sabremos la clase de fruta que vamos a obtener, en cambio con semillas, lo más posible es que resulte un híbrido.
    Saludos

    ResponderEliminar

Trato de responder a todos vuestros mensajes, aunque sea solamente para dar las gracias.